lunes, 2 de mayo de 2016

SISTEMA DIGESTIVO



LA GALLETA VIAJERA
Erase una vez  una galleta llamada María que vivía en una caja junto a sus hermanas. Un día soleado Juan, un niño que llegaba de jugar  con los amigos y amigas en el parque,  cogió un jugo y una galleta en su mano, y se quedo mirándola atentamente. María con ojos espantados pregunto:
-  ¿Qué vas a hacer conmigo?
-  Pues comerte,   contesto Juan.
-   yo no quiero que me comas. Dijo  María casi llorando
-   Es que necesito recuperar la energía que he perdido  corriendo, saltando y jugando. Dijo Juan.
-  Bueno, está bien, pero no me hagas daño por favor.
-   ¡Pues claro que no! Además vas a vivir una aventura apasionante, realizarás un viaje por mi sistema digestivo, ¡te divertirás muchoooooooo!
-  ¡Muy bien, estoy preparada! Allá voy dijo suspirando
María se introdujo en una cueva llamada boca, estaba oscura y húmeda, llena de saliva, al fondo se veía la campanilla,  rodeada de dientes. De pronto escucho una voz:
-  ¡Chicos y chicas  tenemos trabajo! Acaba de llegar una galleta
-  ¿Cómo? ¿qué quieren decir?
Hablo el Dientín:
-   Escucha, nosotros somos los incisivos y nos encargamos de cortar, como si fueramos cuchillos.
-   ¿Cómo? ¡Y  quieren cortarme a mí! ¡no me lo puedo creer!
Si me han dicho que no me iban a hacer daño, y eso tiene que doler.....  
¡Yo me voy ahora mismo de esta cueva!
-  Espera, espera galleta, es verdad que no te va a doler, no ves que ahora estas mojada en saliva, esto va a facilitar nuestro trabajo, y además tú no sentirás nada,  estarás dividida en trozos mas pequeños y continuarás el camino hacia la faringe.
 -   Bueno, no estoy muy segura, hasta ahora este viaje no me parece divertido, interesante sí,  pero divertido… no mucho la verdad.
 Dientín sigue presentando a sus amigos.
-   Estas chicas son las muelas, que se encargan de triturar, los de allí detrás son los molares que muelen, y estos son los colmillos que se encargan de desgarrar
-   No sigas, ¡me estas poniendo los pelos de punta!, será mejor que empiecen cuanto antes, para continuar con mi aventura, ¡verás cuando se lo cuente a mis hermanas galletas!
 María continuo su camino, la lengua saboreándola  la subió a la faringe, y luego se deslizo por el esófago; como si de un tobogán se tratara:
_ Que divertido ¡allá voooyyyyy! Grito María
El cardias le dio la bienvenida al estómago:
 - Bienvenida Sra. María, pase usted al estómago, la estábamos esperando.
El estómago estaba tan contento que comenzó a producir  un ácido, María estaba emocionada, el estómago comenzó a llenarse y María nadaba en los jugos, hacia delante y hacia dtrás, divertida reía, hasta que….El estómago se lleno, y la galleta quedó sumergida, buceó un buen rato, pero ya no pudo más, así que busco una puerta de salida
El Píloro le hacía señas, indicando por donde debía escapar, así que se despidió de su amigo y siguió su camino.
-   ¿Dónde me encuentro? pregunto María, que ahora caminaba a gatas porque  era muy estrecho
-   Estas en el intestino delgado, esto es como un laberinto, y mide de 6 a 8 metros, aunque  exactamente ahora te encuentras en  el duodeno, ese soy yo.
-    Antes de que sigas tu camino te presentaré al hígado y el páncreas- le comentó el duodeno
-    Hola soy María encantada de conocerlos
-    ¡encantados! Respondieron juntos. María te recomendamos que antes de seguir tu trayecto tomes algo
-    ¿Cómo? ¿Qué quieren que me tome?
-    Te queda un largo viaje será mejor que bebas  bilis, jugo pancreático y jugos intestinales, son muy buenos, y te ayudarán.
-    No me vendrá mal? Claro que no y tus nos regalas todos tus nutrientes.
-    Será mejor que continúes, te queda un gran camino- comentaron el hígado y el páncreas
-    Es verdad son al menos 6 metros, eso es mucho,  me tienen que ayudar.
            Tras el refrigerio el duodeno volvió a  hablar:
-   Ahora, para que el traslado sea más corto y cómodo, te ayudaré con mis movimientos, haré que te desplaces más rápidamente, pero si Juan bebiera agua y comiera mucha fruta y verdura me ayudaría a mí, y me movería un montón, ¡espera que voy!

El intestino envió sus ondas y la galleta avanzó cómodamente, hacia una cavidad mas ancha y, María se pudo poner de pie.
-     Hola dijo una voz grave-  Soy el ciego, y aquí a mi lado tengo al apéndice, que me acompaña siempre
-     Siento no poder quedarme pero he de continuar- comentó María y
-     Siguió caminando hasta que se encontró con el intestino grueso ¿me  puedes dar un poco de agua?
La galleta se exprimió la falda
-   No me queda más, lo siento mucho; ¿sabens  cuanto me  falta para llegar?
-   Muy poco- respondio el intestino grueso -   ya mismo llegas al recto y  de allí al ano que es la salida, verás mucha luz, pero no te asustes-  
-   Ok,  ¡estoy deseando llegar al final del trayecto!. Dijo emocionada María.

 María llego al recto, cuando menos lo esperaba y salió disparada a una gran taza llena de agua.
 ¿Dónde irá  María ahora?, eso solo María la galleta viajera lo sabe.

Así terminaba el relato y colorín colorado este cuento hemos contado, si aun no te has levantado al asiento te quedarás pegado.





1.- En primer lugar interviene la boca, donde los dientes masticando, las glándulas salívales segregando saliva y la lengua ayudando en todo el proceso se forma el bolo alimenticio.
2.- La lengua pasa el bolo alimenticio a la faringe, y a través del epiglotis pasa al esófago que conduce al bolo alimenticio hasta el estomago.
3.- En el estómago se mezcla el bolo alimenticio con los jugos gástricos, absorbiendo las proteínas y formándose el quilo.
4.- El quilo pasa del estómago al intestino delgado, es entonces cuando la vesícula biliar situado en el hígado vierte la bilis al intestino delgado para favorecer la digestión de las grasas.
5.- Al mismo tiempo el páncreas vierte el jugo pancreático para ayudar a seguir descomponiendo las grasas y las proteínas en el intestino.
6.- En el intestino delgado se absorben las sustancias nutritivas.
7.- Lo que queda pasa al intestino grueso donde se absorben parte del agua y los líquidos restantes.

8.- Al resto de todo el proceso se le llama heces fecales y son expulsadas por el ano. 

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